13.2.14

Arquitecturas ficticias 04

Serie arquitecturas ficticias 04 sobre una fotografía de la Casa Rustici de Giuseppe Terragni en Milan, 1930.

8.2.14

La ciudad simulada



"Un lugar puede definirse como lugar de identidad, relacional e histórico, un espacio que no puede definirse como espacio de identidad ni como relacional ni como histórico, definirá un no lugar. (...)" "Los no lugares, espacios de anonimato",  Marc Augé 


Las ciudades se maquillan, convertidas en imágenes perfectas, para poder fingir lo que la sociedad espera de ellas.  Se camuflan detrás de una aparente y deseada desinfección, ocultando el hecho de que la vida es y no se simula. Luchan insaciablemente para conservar la pureza de sus muros grises, limpios y mudos, que dicen son reflejo del progreso, frente a paredes que hablan de lo que sus ciudadanos desean, unos muros que buscan otro "progreso". 


El Muro de Berlín, en Bethaniendamm (1986)

Las ciudades son pensadas para ciudadanos imaginarios en mundos protegidos de males y malos, que ellas mismas engendran; unas ciudades que buscan una visión esterilizada de los espacios compartidos para esconder la diferencia y desarticular las iniciativas no-controladas surgidas de la propia sociedad. Ciudades para unos ciudadanos que son sometidos a un constante bombardeo de intencionalidades que les impiden tomar la iniciativa, dejándolos como desnudos espectadores de lo que tendría que ser su propia realidad. Estos ciudadanos son convertidos en simples actores de una ciudad simulada. 

"Tower, Landscapes and contemplations", Kate Kataila

La simulación es la marca repetida hasta la saciedad de lo que aspiran los que dirigen "sus" ciudades, como lo fue la de Barcelona: "la mejor tienda del mundo". Sus habitantes solo se pueden mover en ellas bajo la amenaza de un gran libro de instrucciones, prohibiciones y castigos que pretenden protegerlos, todo bajo el eufemismo del civismo convertido, a veces, en cinismo. Es la ciudad donde se excluye lo de todos para convertirlo en el negocio de unos pocos, y así poder construir la ciudad de "ellos". Una ciudad que parte de la exclusión, que es invadida por ojos que lo ven todo para prometernos nuestra seguridad,  ojos que vigilan a los "malos"  -que no conocen-  y de paso a ti que si saben bien quién eres. Una ciudad "orden-ada", sin darnos cuenta, por un sentido político destinado a neutralizar la capacidad del espacio público para crear relaciones sociales generadoras de ciudadanos. 

"La simulación no corresponde a un territorio, a una referencia, a una sustancia, sino que es la generación de los modelos de algo real sin origen ni realidad: lo hiperreal. El territorio ya no precede al mapa ni le sobrevive. En adelante será el mala el que preceda al territorio - precisión de los simulacros- y el que lo engendre, y si fuera preciso retomar la fábula, hoy serían los girones del territorio los que pudrirían lentamente sobre la superficie del mapa. Son los vestigios de lo real, no los del mapa, los que todavía subsisten esparcidos por unos desiertos que ya no son los del Imperio, sino nuestro desierto. El propio desierto de lo real."

Una nueva, vieja, ciudad se llena de zombis que no miran a los ojos, que no saben de "buenos días". Una ciudad de personas convertidas en GPS de una geografía urbana muda. La ciudad de la dictadura del corto tiempo, de las urgencias de un presente que se escapa, de un territorio desintegrado capitaneado por la soledad. Es la ciudad donde nos convertimos en individuos públicos protegidos por nuestras máscaras de roles codificados.


"Hoy en día, nuestro entorno está Ileno de una brillantez vacua. AI igual que los electrodomésticos que pueblan los estantes de una tienda de oportunidades, nuestras ciudades se han secado y estan yermas. Durante los últimos diez años, a las ciudades se les ha privado de la humedad como si las hubieran echado en una gigantesca secadora. Aunque estamos rodeados de infinidad de productos,vivimos una atmósfera enteramente homogénea. Nuestra opulencia se sostiene solo con ese trozo de película transparente. 

La vida simulada está formada sobre la base de la película transparente que cubre la sociedad. Por ejemplo, hombres y mujeres se detienen en ciertos lugares, antes de ir a casa después del trabajo, con el fin de comer, cantar, bailar, charlar, ver películas, ir al teatro, practicar juegos o ir de compras. EI tiempo y el espacio disponibles en algún lugar entre la oficina y el hogar-para hacer ejercicio, por ejemplo, en un club deportivo -son totalmente ficticios. La gente se come cualquier cosa que le sirvan como si aquellos platos hubieran sido preparados por su propia madre; cantan y bailan como si fueran estrellas de cine; debaten temas con quien quiera que esté a su alrededor como si fueran íntimos amigos; van de compras para tener buenos sueños, y actúan en un espacio artificial como si realmente estuvieran corriendo por el campo o nadando en el mar. Todo ello son simulaciones, desde el espacio y las acciones hasta cualquier cosa que puedan obtener allí. Más aún, esta vida y este espacio simulados han invadido las oficinas y las casas en lugar de permanecer modestamente en una zona neutra como es el centro de la ciudad. Nuestras familias y nuestros trabajos son ahora todos simulados. Actualmente no podemos distinguir la realidad de la irrealidad.

Hemos perdido no sólo el sentido de la vista, sino también el del gusto, el oído, el tacto y otros sentidos relacionados con la realidad. Ya no estamos seguros de lo que es realmente sabroso, de lo que oímos, de lo que realmente sentimos, etcétera. Nuestro cuerpo ha cambiado, aunque no nos demos cuenta de ello. Esto es así porque los sistemas de comunicación entre nosotros, o entre los bienes de consumo y nosotros, han sufrido cambios radicales. Hemos transformado nuestro cuerpo de tal modo que podemos invertir la relación entre realidad e irrealidad con el simple movimiento de una imagen." 
"Arquitectura en una ciudad simulada", Toyo Ito traducción de Jorge Sainz 

Cuando una ciudad esconde su propia realidad y a sus propios ciudadanos, se convierte en el carcelero de consumidores, en vez de convertirlos en sus protagonistas. La ciudad es ciudad cuando tiene ciudadanos, y estos son ciudadanos cuando disponen de las herramientas para apropiarse de ella hasta hacerla suya. Si la ciudad es un espejismo de lo que a algunos les gustaría que fuera, entonces esta se vuelve una ciudad simulada que sencillamente esconde, detrás de un fino espejo, su propia realidad. Una realidad que al ser ignorada y olvidada va empeorando hasta convertirse en la verdadera y desgraciada protagonista de la ciudad.


"Chantier Barbès-Rochechouart Billboard", Pierre Huyghe, Paris 1994

"Estoy más intrigado por la manera en cómo se produce el acontecimiento que en el mismo acontecimiento". Pierre Huyghe analiza en gran parte de sus trabajos la importancia de la visión, sus procesos y construcciones, en una sociedad del espectáculo donde el sujeto está constantemente hostigado por el vértigo voyertista provocado por la multitud de imágenes que se le proponen. Sus obras tratan de poner de manifiesto de qué manera las personas pueden reaccionar a todo tipo de intentos de homogenización o estandarización de los comportamientos y actitudes (para convertirlos en pasivos consumidores) mediante la construcción y reconstrucción de la mirada que permita escapar del control y la pasividad de la sociedad contemporánea."

Sumar es el único camino para una ciudad real, para que una ciudad crezca con sus ciudadanos y encuentre su propia verdad, en vez de simular la que el mundo espera de ella. Una ciudad que sepa encontrar en sus ciudadanos el potencial para ser lo que en realidad es y lo que ninguna otra ciudad puede llegar a ser. Una ciudad que confíe en si misma y en sus ciudadanos, más que reflejarse en el éxito engañoso de otras ciudades. Una ciudad pensada para su propia realidad, más que diseñada según la copia de otra realidad lejana. 

 “A la larga, la vida entre los edificios es más importante y también más interesante de observar que cualquier combinación de hormigón colorado y formas edificatorias impactantes.” 
"La humanización del espacio urbano", Jan Gehl

Puesta de sol en una pantalla de leds gigante en la plaza de Tiananmen el 16 de Enero del 2014, en un día de alerta por alta contaminación en Beijing, China.

 Marc Chalamanch 
(Fotografía portada Marc Chalamanch, New York, 2010)
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30.1.14

arquitextures-04

(Fotografies Marc Chalamanch, sèrie diàlegs_arquitextures) http://instagram.com/chalamanch

Fotografia de l'esquerra de Pollença, Mallorca, 2012 <-> Fotografia de la dreta de Berlin, 2013

25.1.14

Del tiempo y el espacio en la Sociedad Red


Paulatinamente nos convertimos en nómadas sin un espacio propio ni definido. Estamos obligados a vivir en un tiempo que no controlamos y que oscila entre diferentes mundos que tenemos que lograr interpretar para gestionar los compromisos a los que nos obliga. Vivimos inmersos en universos diferentes que se superponen e interactúan formando un gran mosaico en movimiento perpetuo dentro de un mundo global. Nos encontramos en un entorno de cambio permanente y de futuro indescifrable en el que se está construyendo un mundo formado por redes globales sustentadas por las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), que se convierten en el eje sobre el que gira un nuevo paradigma informacional, y del que somos partícipes desde la vivencia de una realidad digital tan real como la física. Dicho conjunto de realidades es capaz de impulsar el desarrollo de un nuevo orden informacional que nos permitirá, si queremos, ser actores activos de los cambios paradigmáticos que vivimos. El informacionalismo está estructurando nuestra sociedad de forma permanente y ubicua a través de tecnologías de código abierto, sometidas a un nuevo neodarwinismo ahora informacional, que modifica la noción que tenemos de espacio y tiempo, y donde la materialidad de la sociedad industrial se está transformando para convertirse en una digitalización que no entiende de límites.
A partir de aquí empezamos a explicar nuestro posicionamiento como arquitectos y urbanistas. Una posición que, a imagen de la sociedad en la que vivimos, viene marcada por la gestión de un entorno informacional cada vez más complejo y sumido en una continua y rápida transformación. Una transformación sin un rumbo predecible que afecta a todos los ámbitos de nuestro trabajo, y nos obliga a posicionarnos delante de una sociedad en perpetuo cuestionamiento. Este cambio estructural, consecuencia de la Sociedad Red, ha llevado a redefinir dos de las bases de nuestra existencia, el espacio y el tiempo. Como consecuencia, estamos obligados a dar respuesta a los dos pilares sobre los que se estructura nuestra sociedad, un nuevo concepto de espacio, el espacio flujo, y otro de tiempo, el tiempo atemporal, que inevitablemente coexistirán con los anteriores. Nuevos conceptos de espacio y tiempo que son producto de una transformación histórica, donde la tecnología marca la promesa de un nuevo devenir.
Tenemos que entender, como arquitectos, que el espacio ya no se organiza solamente alrededor de la idea de progreso o está destinado al desarrollo de las fuerzas productivas, como ocurría hasta ahora en la sociedad industrial. En la actualidad aparece el concepto de espacio de los flujos como la herramienta para dar forma material y soporte a procesos y funciones constituidos por nodos y redes que surgen de la Sociedad Red. Es el espacio que se construye alrededor de los flujos: de capital, de información, de tecnología, de interacción organizativa, de imágenes, sonidos y símbolos, pero también de personas e ideas. Flujos que se componen de múltiples y simultáneas secuencias de intercambio e interacción entre los diferentes actores sociales en todos los ámbitos de nuestra sociedad (políticos, económicos y simbólicos), es decir, la Sociedad Red se ha convertido realmente en una procesadora de flujos. A partir de aquí nos encontramos con la consecuencia de que los lugares, basados en la contigüidad y la práctica, el significado, la función y la localidad, ya no forman parte de espacios únicos, sino que adquieren un papel nodal entre múltiples espacios fragmentados y, en muchas ocasiones, desconectados. Como plantea Manuel Castells, estamos frente a "una nueva forma espacial característica de las prácticas sociales que dominan y conforman la Sociedad Red: el espacio de los flujos. El espacio de los flujos es la organización material de las prácticas sociales en tiempo compartido que funcionan a través de los flujos" (Castells, 2005).
Paralelo a estos planteamientos, tenemos que gestionar una nueva noción de tiempo, un tiempo atemporal que queda, por primera vez, separado de la idea de lugar. Este tiempo deja de estar subordinado al espacio para dar lugar a una secuencia de acontecimientos desordenados y simultáneos. Se vuelve creación de y sobre lo imprevisible, e igual que se adapta a la aleatoriedad también tiene la facultad de reelaborarse. Un nuevo tiempo que ya no viene regulado por los ritmos biológicos ni por la esclavitud del reloj como en la sociedad industrial, sino que parece buscar la negación de la secuenciación para definir su propia existencia. Un tiempo que aparece comprimiendo y difuminando las secuencias de nuestras prácticas sociales, incluyendo las nociones de pasado, presente y futuro. Un tiempo atemporal que no es un tiempo único, sino que viene a sumarse a los anteriores, al tiempo biológico, al tiempo burocrático, al tiempo industrial y dando origen a un tiempo que se convertirá en el activador de otros nuevos tiempos, como el tiempo glacial (Castells, 2011). Nos encontramos dentro de un collage de tiempos múltiples que existen simultáneamente, a modo de una hipercronía que comparte una misma temporalidad en diferentes tiempos.
 El lugar y el tiempo ya no son una misma unidad de construcción social, sino que están redefinidos por la aparición de la Sociedad Red, y este hecho cambia radicalmente la manera de afrontar la arquitectura y la reflexión sobre la ciudad y el desarrollo territorial. El lugar y el tiempo se han convertido en la máxima expresión de los cambios de las estructuras sociales y culturales de la Sociedad Red, que constituyen cambios que son articulados alrededor del paradigma Informacional

En todo caso no podemos más que reconocer, como plantea Luis Mansilla (Tuñon, 2012) "sospecho que el espacio, en realidad, no forma parte de nuestras preocupaciones, sólo el tiempo, que se derrama y escapa entre los dedos cuando intentamos atraparlo" y que en definitiva no tenemos nada salvo nuestro tiempo, porque es el tiempo el que se manifiesta en el espacio y el que acaba creando los lugares. Lugares que ahora se están empezando a desmaterializar convirtiéndose en sinapsis invisibles donde a los arquitectos solo nos queda la capacidad de generar temporalidades capaces de ser reconocidas en el espacio. Dichas temporalidades se transforman en un mundo en constante movimiento y donde el tiempo es quien nos permite percibir el lugar, es el que lo crea. 

 Marc Chalamanch 
(Fotografía Marc Chalamanch, Barcelona, 2010)

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                        El tiempo biológico, característico de la mayoría de la existencia humana y todavía del grueso de la existencia humana), está definido por la secuencia programada de los ciclos vitales de la naturaleza.
                        El tiempo burocrático, es el tiempo biológico modelado por a lo largo de la historia, es decir, la organización del tiempo, en instituciones y en la vida cotidiana, en función de los códigos de los aparatos ideológico-militares que funcionan sobre los ritmos del tiempo biológico.
                        El tiempo industrial, con la paulatina imposición del tiempo de reloj en la era industrial se llega a constituir la medida y la organización de una secuenciación suficientemente precisa como para asignar tareas y orden a cada momento de la vida, comenzando por la estandarización del tiempo industrial y el cálculo del horizonte temporal de las transacciones financieras, dos componentes fundamentales del capitalismo que no podrían funcionar sin un tiempo reglado por el reloj.
                        El tiempo glacial, es el tiempo propuesto  por movimientos ecologistas, vivir el tiempo con una prespectiva cosmológica de longue durée, contemplando nuestras vidas como parte de la evolución de nuestra especie, y sintiéndonos solidarios con las futuras generaciones, y con nuestra herencia cosmológica. Concepto desarrollado por Scott Lash y John Urry en el libro "Economies of signs and space" 1994.


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17.12.13

Nuevas tecnologías para un nuevo orden informacional



Nuestras vidas se desarrollan en torno a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) convertidas -en pocos años- en herramientas impulsoras de una transformación global; tecnologías a partir de las cuales se estructura el nuevo paradigma informacional (Castells 2011), eje de un desarrollo donde las redes de ciudades globales y las conexiones que las unen son el motor del mundo global. Estas nuevas tecnologías permiten una comunicación constante entre nodos-ciudad impulsores del desarrollo del sistema en el que nos encontramos. Vivimos inmersos en unas nuevas redes de comunicación que estructuran nuestra sociedad de forma permanente y ubicua, a través de unas tecnologías de naturaleza plástica y flexible basadas en el código abierto, pero al mismo tiempo sometidas a un nuevo neodarwinismo, ahora informacional. Las TIC’s están basadas en el desarrollo de la microelectrónica y la nanotecnología, así como en la biotecnología, avances estos permiten la construcción de una Sociedad Red capaz de vencer los límites del tiempo y del espacio histórico precedente. De esta manera estamos superando la forma de organizarnos de una era industrial que, hasta hace poco, impregnaba todas las esferas de la actividad humana.
Estas nuevas tecnologías tienen la capacidad de expandirse e introducirse en todos los ámbitos de nuestra vida, hasta convertirse en la materia prima de la que nos nutrimos como sociedad. Se crean redes informacionales que se organizan permanentemente mientras promueven la convergencia hacia un sistema concentrado y globalizado, y a la vez que fragmentado y descentralizado.
La Sociedad Red centra su devenir en la capacidad de organizarse de forma local para luego llegar a reconocerse globalmente; una sociedad donde las instituciones, las organizaciones y los actores sociales se ven forzados a reformularse para mantenerse en el centro del debate social. Es en este contexto que nos vemos obligados a redefinir nuestro papel como ciudadanos, en una democracia que se ve empujada a abrir nuevos espacios para la participación. Nos encontramos delante de nuevas redes relacionales que nos permiten ser actores activos de los cambios paradigmáticos que vivimos.
Ahora son los usuarios de las nuevas tecnologías, y en su conjunto la sociedad y su tejido económico, los que hacen evolucionar y arraigar las utilidades capaces de transformar nuestra sociedad. Al mismo tiempo son estas mismas tecnologías las que nos obligan a crear una nueva pedagogía informacional, a partir de cómo nos las apropiamos y utilizamos, y a sabiendas de que son el origen de buena parte de las transformaciones culturales, organizativas e institucionales que estamos experimentando. Unos avances tecnológicos que nos son vendidos como herramientas de comunicación sin fin, en un nuevo mundo de progreso sin límite. Mientras, sus "vendedores" utilizan su complejidad como coartada para justificar una libertad confusa en un mundo globalizado, que siempre es occidentalizado. Detrás de la aparente libertad que transfieren, a través del intercambio de información, aparece la mordaza de la necesidad y de la inalcanzable velocidad de cambio constante a la que nos obligan a seguir. Una necesidad que -antes de resolver problemas- lo que hacen es simplemente desplazarlos, gracias a las nuevas tecnologías.  Esta inalcanzable velocidad es ahora la que divide el mundo entre lentos y rápidos, donde domina la dictadura del tiempo corto (Matterlart,2002).
Como individuos estamos delante de unas TIC que de forma paulatina y constante está sustituyendo la comunicación de masas y a sus paradigmas comunicacionales del industrialismo. Una fórmula cimentada en la construcción de oligopolios empresariales de la comunicación, que están basados en la emisión de un mensaje unidireccional dirigido a una audiencia de masas a la que sólo se le permite escuchar. Para conseguir esta transformación estamos obligados a ejercer activamente un permanente ejercicio de sentido crítico y de curiosidad intelectual hacia estas nuevas tecnologías. Nos estamos apropiando individualmente de la comunicación de masas para convertirnos en emisores personales de información y conocimiento en un entorno colaborativo en red.
Desde esta posición, tenemos que ser partícipes de la construcción de una sociedad que utiliza estas tecnologías para generar interconexiones y crear redes en un mundo dominado por el intercambio de información y conocimiento. Donde como personas e identidades individuales formamos parte de esta red de nodos a partir de nuestros conocimientos, intereses y deseos. Podemos dar por superada la idea que Marshall McLuhan y B.R. Powers desarrollan en el libro Global Village (McLuhan, Powers, 1990), donde se intuye un futuro en el que los nuevos sistemas de comunicación superarían las especificidades de lo local, lo particular y la entidad, es decir, de la noción de cultura y con ello la noción del espacio que se constituye como expresión de la identidad, el lugar (Castells, 1998).
Con los cambios paradigmáticos que estamos viviendo hemos sabido convertir las TIC en herramientas capaces de crear ciencia, arte e innovación social. Herramientas impulsoras del desarrollo de una nuevo orden informacional donde la mediación social, cultural y educativa permiten construir, con el uso de las plataformas digitales, un entorno de fortalecimiento democrático en frente de la actual democracia de mercado.

 Marc Chalamanch 
(Fotografía Marc Chalamanch, New York, 2011)

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CASTELLS, Manuel (2011), La sociedad red: Una visión global. Madrid: AlianzaEditorial. ( El término sociedad red fue acuñado en 1991 por Jan van Dijk en su obra De Netwerkmaatschappij (La Sociedad Red) - aunque sin duda quien ha contribuido a su mayor desarrollo y popularización ha sido Manuel Castells en La Sociedad Red, el primer volumen de su trilogía La Era de la Información.queseyoestoyreloco )

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15.11.13

6.11.13

Ciudades sin ciudadanos



"Toda ciudad es una localidad de mercado, es decir, que cuenta como centro económico del asentamiento con un mercado local y en el cual, en virtud de una especialización permanente de la producción económica, también la población no urbana se abastece de productos industriales o de artículos de comercio o de ambos [...]. La ciudad es un asentamiento de mercado."

33. “El hombre separado de su producto produce, cada vez con mayor potencia, todos los detalles de su mundo, y de ese modo se halla cada vez más separado de su mundo, cuando más produce hoy su propia vida, más separado está de ella.”


“Pues es en tanto que categoría universal del ser social como la mercancía ha de comprenderse en su auténtica esencia. Sólo en este contexto la reificación surgida de la relación mercantil adquiere una significación decisiva, tanto para la evolución objetiva de la sociedad como para la actitud de los hombres respeto de ella, para la sumisión de su conciencia a las formas en las cuales se expresa esta reificación…. Esta situación aumenta aún más con el crecimiento de la racionalización y la mecanización de la producción, pues la actividad del trabajador pierde su carácter de actividad para tomarse en una actitud contemplativa.”
"Sin embargo Luba Loft parecía auténticamente viva.
No tenía aire de simulación."

[305] Una plaga siempre muere de éxito.

"La ciudad ciertamente ha sido y es muchas otras cosas además de mercado, pero en los últimos siglos cada vez más se va reduciendo a este único aspecto. Mercado significa muchas cosas pero en el caso de la ciudad significa especialmente intercambio. Los espacios urbanos son espacios de intercambio. En la ciudad se cambia una cosa por otra. El dinero hace de mediador universal. La ciudad no es más que la condición para que el intercambio tenga lugar, ya que es necesario un espacio común para que este sea posible. Ese espacio es la ciudad. El intercambio es tanto más efectivo cuanto más rápidamente se realiza. Cuanta más velocidad en los procesos, menos tiempo en el intercambio. Esta es la razón por la que la ciudad tiende continuamente a incrementar la velocidad de los procesos de intercambio. En la ciudad hay que moverse para sumar cada día un número provechoso de intercambios."

“Oh, caballeros, la vida es corta… Si vivimos, lo hacemos para marchar sobre las cabezas de los reyes.”

“Las significaciones no existen en una ciudad en sí misma, separada de la práctica que llevan a cabo los hombres de un tiempo y de un mundo […], no están ni en las cabezas ni en las cosas, están en la experiencia: aquí la experiencia urbana.”
"L'image de la ville" Raymond Ledrut

Cuando los ciudadanos ya no pueden ser partícipes de su ciudad, cuando estas están pensadas en vez de ser vividas, empiezan su declive. 
Las ciudades donde sus habitantes dejan de ser sus cómplices, y no se les deja que se la puedan apropiar se convierten en sus clientes. 
Entonces los ciudadanos empiezan a pedir en vez de dar, a reclamar en vez de aportar. Desaparece la confianza en el ciudadano como actor de su propia ciudad, y este deja de ser el motor de su crecimiento y de su propia razón de ser.
Nacen ciudades sin ciudadanos, con consumidores, y cambian así la forma en las que éstas son pensadas y gobernadas, para llegar a ser simplemente gestionadas. 
Entonces, a la ciudad sólo le queda confiar, para mantener su propia existencia, en la producción de recursos que alimenten a unos consumidores necesitados de permanentes distracciones. 


Solo conseguiremos recuperar los actuales consumidores de la ciudad como ciudadanos si les devolvemos el protagonismo y los convertimos en la pieza clave en la que esta se identifique. Si convertimos los ciudadanos en la clave del futuro de la ciudad. 
Para conseguirlo tenemos que corresponsabilizar al ciudadano con su ciudad a través de reforzar sus lazos emocionales y de pertenencia para que sean su motor de desarrollo futuro. Un objetivo que conseguiremos con la creación de espacios públicos y de relación para los ciudadanos. Unos espacios donde el ciudadano pueda identificarse y hacerse suya la ciudad. Pensando unas ciudades desde dispositivos capaces de convertirse en generadores de ciudadanía a través de la creación de espacios de identificación, de creación de experiencia, conocimiento y, sobretodo, espacios para la expresión, manifestación, relación y la creación de sus propios ciudadanos.
Marc Chalamanch


Bodhisattva in metro HQ

(Fotografía Marc Chalamanch, Barcelona, 2011) 

2.11.13

Concurso fotografía: Personas & Arquitectura

La revista Q9 convoca el concurso de fotografía en colaboración con la Cooperativa de Arquitectes “La Capell” bajo el subtítulo: Personas & Arquitectura. Un concurso del que me han pedido formar parte del jurado.
¿CÓMO PARTICIPAR?
Envía tu fotografía en el formato correcto al e-mail concurso@q9magazine.com con los siguientes datos:
PREMIO
Dos categorías: Jurado y Público, cada una con UN GANADOR y CINCO FINALISTAS
-       Cada ganador se llevará un juego MODERN ARCHITECTURE GAME cortesía de la Cooperativa de Arquitectes “La Capell”
-       Cada finalista se llevará una tarjeta regalo de 10€ de la Cooperativa de Arquitectes “La Capell”
El día de la entrega de los premios las TODAS LAS FOTOS de los participantes SE EXPONDRÁN en la Cooperativa de Arquitectes “La Capell”.
DECISIÓN DE GANADORES Y FINALISTAS 
Se distinguen dos categorías: Jurado y Público
PREMIO DEL JURADO
JURADO
El jurado escogerá UN GANADOR y CINCO FINALISTAS. Este jurado estará compuesto por:
-       Marc Chalamanch @chalamanch
-       Alfonso De Luna @alfonsobcn 
-       Jaime Font @syrjames 
-       Nicanor García @nicanorgarcia
-       Jaume Prat @jaumeprat
PREMIO DEL PÚBLICO
El público escogerá a través de Facebook UN GANADOR y CINCO FINALISTAS. La imagen ganadora será las que más “Me gusta” en Facebook tenga y las imágenes finalistas las cinco siguientes con más “Me gusta”. En caso de empate a “Me gusta” los comentarios positivos en la imagen serán tenidos en cuenta para desempatar
En caso de coincidir la decisión del jurado y la del público se escogerán las siguientes imágenes por orden de “Me gusta”.
CALENDARIO CONCURSO
14 de Octubre- Publicación del Concurso
14 de Octubre al 14 de Noviembre – Recepción de fotografías
14 de Noviembre al 21 de Noviembre – Deliberación del Jurado y del Público a través de Facebook de Q9 Magazine (en las imágenes publicadas no aparecerán el nombre de los fotógrafos)
22 de Noviembre – Anuncio Ganador
25 de Noviembre – Entrega de Premios y Exposición de las fotografías en la Cooperativa de Arquitectes “La Capell”
Tomad vuestras cámaras réflex, compactas o teléfonos móviles y salid a fotografiar vuestra ciudad!

Espero encontraros con las fotografías que sigo por Instagram o en vuestras webs!

23.10.13

22.10.13

Conferencia en Cartagena, Colombia

El pasado día 16 de Octubre impartí, vía Skype, una conferencia titulada "La ciudad relacional" en el Microforo: “la sustentabilidad urbana y arquitectónica, el nuevo paradigma” que organiza la Universidad Jorge Tadeo Lozano – Seccional del Caribe – Cartagena, Colombia. Querría agradecer a la Universidad y de los arquitectos responsables del microforo David Brenon y Ausberto Coneo, la invitación y la posibilidad de experimentar el formato de conferencia en Skype. Un formato muy interesante para acercanos y poder compartir conocimientos, experiencias y puntos de vista con los estudiantes en la distancia. Agradecer a todos los profesores y estudiantes que asistieron a la conferencia.

15.10.13

Del paradigma Informacional


Entrados en el s.XXI, nuestra sociedad se está adaptando a una rápida transformación de los modelos imperantes y antagónicos del siglo pasado. Se halla inmersa en una transición hacia un nuevo paradigma que se venía gestando desde la Guerra Fría. Una transición que estamos viviendo como una periodo de intensos acontecimientos que transforman nuestra visión del mundo, nos hacen replantear nuestro compromiso social y político, al tiempo que nos permiten ampliar el ámbito cultural en el que vivimos traspasando fronteras. Mientras, se generan nuevas potencialidades económicas a partir del desarrollo tecnológico en un entorno de desconcierto. En pocas décadas hemos vivido las oportunidades y las crisis de este cambio, y hemos empezado a desarrollar nuevas estructuras de interacción dentro de una sociedad global. Nos encontramos viviendo en un presente de cambio constante, con un futuro que es difícilmente descifrable, y donde el devenir tecno-informacional está construyendo una sociedad global.

Estas transformaciones están afectando a cada ciudadano en todos los ámbitos de sus vidas tanto colectivos como privados, y difuminan las fronteras que existen entre ellos poniendo en crisis los límites de la sociedad industrial. Estamos reformulando la manera de relacionarnos mientras reconfiguramos cómo aprender, trabajar e interactuar con una sociedad en transformación. Cambios que nos están obligando a replantear los espacios físicos existentes para adaptarlos a una realidad cambiante, dinámica e indefinida. Tenemos la gran oportunidad de repensar nuestros espacios de relación, los espacios públicos y privados, de ocio y de trabajo. La responsabilidad como arquitectos y urbanistas de dar respuesta a unos cambios paradigmáticos que tenemos que contextualizar. 
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Vivimos inmersos en una sociedad que está transformando sus viejas estructuras sociales, económicas, políticas y culturales. Una sociedad que se encuentra en pleno desarrollo de la denominada por Manuel Castells Sociedad Red (Castells 2011) y con ella una sociedad global. Este cambio estructural se empezó a tejer en la década de los setenta con la aparición, al mismo tiempo, de tres procesos independientes: la transformación de la organización social por la crisis y la restructuración del industrialismo, los cambios sociales dentro de esta estructura con la aparición de movimientos sociales y culturales alternativos, y el paradigma tecnológico alrededor de las tecnologías de la información y la comunicación llamado Informacionalismo. Fue la oportunidad histórica del Informacionalismo, la que permitió aprovechar la afortunada coincidencia de factores económicos, sociales, políticos y culturales para generar y expandir unas nuevas formas de organización social, génesis de la Sociedad Red

A principios de los setenta, el industrialismo encuentra sus límites de crecimiento de productividad y busca cómo manejar el potencial liberado por las tecnologías de la información y la comunicación. Empiezan a surgir alternativas a la idea de una técnica que tiene que ir ligada a la organización, a la noción de una división del trabajo marcada por la economía política, y al principio de que el pensamiento tiene que ser mecanizado. Una década en la que se comienza a cuestionar una producción basada en la gestión científica de la jerarquía de funciones como principio estructural, y a la certeza única de la enumeración como idea de partida. Es entonces cuando el paradigma imperante hasta el tercer cuarto del s. XX, el industrialismo, con sus dos modelos antagónicos de producción asociados (el capitalismo basado en el modelo Keynesiano y el estatismo asentado en el control de la información y acaparamiento de tecnología en el complejo militar del bloque comunista), entra en crisis y busca la forma de reestructurarse y aprovechar su transformación para encontrar un nuevo posicionamiento geopolítico. Un posicionamiento que crecerá alrededor de las utopías de la comunicación universal y de una sociedad descentralizada gracias a los avances de la redes de comunicación (Matterlart,2002). 

Al mismo tiempo surgieron movimientos sociales y culturales alternativos a los oficiales que estaban orientados a la transformación de la sociedad, con valores de libertad y autonomía personal, y que querían ser la contrapropuesta a las instituciones imperantes de la sociedad como la iglesia, la familia, el Estado, y el poder empresarial y económico. Son movimientos que desarrollaron proyectos alternativos con valores emergentes dentro de movimientos culturales y sociales. Movimientos que en sus inicios se visualizaron en protestas como las de Free Speech Movement (FSM) Berkeley en 1964 o el Mayo de 1968 en París, y se aglutinaron en multitud de movimientos como el feminismo y el ecologismo. Proyectos alternativos que abren el pensamiento hacia un individuo polivalente, educado de una forma integral, y con un futuro de reconciliación del trabajo con el tiempo personal, todo dentro de una sociedad global transformándose aceleradamente en un presente continuo interconectado. 

Pero el factor más determinante de transformación lo encontramos en el desarrollo y en la generación de energía durante la Revolución Industrial. Una generación energética que posibilitó que la humanidad aumentara su poder frente a la naturaleza hasta llegar a convertirla en la condición indispensable para su propia existencia. Es esta energía la que permitió el enorme avance tecnológico que llevó a la aparición del paradigma tecnológico del Informacionalismo (Castells 2011). Un nuevo paradigma construido en torno a las tecnologías digitales de la información y la comunicación que, así mismo, no hará desaparecer el industrialismo sino que lo mantendrá subsumido en la era de la información

 Se escribe que estamos viviendo en la Sociedad de la Información pero la información, en toda la historia de la humanidad, tanto para las personas como para las instituciones con acceso a ella, ha sido gestionada para dar valor y llegar así a conseguir sus propósitos a través del conocimiento. Bajo este prisma resulta confuso hablar de estar viviendo en la Sociedad de la Información, a pesar de ser un término que es utilizado como marco conceptual para definir nuestra sociedad. Una utilización que Manuel Castells llega a considerar como un error empírico y teórico (Castells 2011), un nombre surgido de la extrapolación tecnológica de la sociedad industrial en la cultura occidental. Todas las sociedades, a lo largo de la historia, han utilizado la información y el conocimiento, innato en la condición humana y en su evolución, como factor indispensable para la obtención de poder, productividad, riqueza y significado. En este contexto también se tiene que tener en cuenta que el conocimiento a lo largo de la historia ha tenido una relatividad histórica. 

Desde este punto de vista, podríamos decir que cuando hablamos de la Sociedad de la Información aludimos más bien a una característica transversal de las sociedades a lo largo de la historia. Pero alrededor de los siglos XVII y XVIII podemos empezar a encontrar un cambio importante en la idea de una sociedad basada en la información. Es el momento en que se entronizaron las matemáticas como modelo de razonamiento y de acción útil. Es cuando se incorpora en el código genético de un nuevo proyecto de sociedad la mística de los números antes que la de la lengua o la cultura como noción de información. Es entonces cuando lo cifrable y mesurable se convierte en el prototipo del discurso de la verdad. Pero no es hasta la revolución francesa cuando la noción del valor del conocimiento se convirtió en el rasero que marcaría el ideal de igualdad ciudadana y de los valores de universalismo que ha ido evolucionando hasta nuestros días (Castells 2011).

La diferencia esencial que convierte ahora la información y el conocimiento en la base de este nuevo paradigma Informacional se encuentra en su poder inherente, en su capacidad para convertirse en una nueva forma de desarrollo. Ahora, la información se sitúa en el centro de las fuentes de productividad. Aprovecha la interacción, la flexibilidad, la capacidad de recombinarse y superarse que proporcionan las nuevas tecnologías para mejorar la generación de conocimiento. Es el movimiento de la información el que refunda esta nueva sociedad. Una información mucho más veloz que el movimiento físico sobre el que se construyó la sociedad industrial. Un industrialismo que se organizó en torno al crecimiento económico, estructurando su actuación alrededor de la producción en masa. Mientras, el informacionalismo acumula un conocimiento autoexpansivo, cada vez más voluminoso, complejo y veloz -con una rápida capacidad de procesamiento- gracias al uso y a la expansión de las tecnologías de la información y el conocimiento (TIC).

El Informacionalismo, con el soporte imprescindible para su evolución de las TIC, se ha situado en el eje del desarrollo y la productividad. Una productividad donde la materialidad de la sociedad industrial se está evapora para convertirse en una digitalización que no entiende de límites. Una realidad digital tan palpable como la propia realidad material. Tan real que como arquitectos tenemos que saber adaptarnos a ella para encontrar los mecanismos que conviertan nuestro conocimiento en herramienta para la construcción de esta nueva sociedad. Un paradigma Informacional que está transformando todos los ámbitos de nuestra sociedad convirtiéndolos en oportunidades únicas de repensarlos y repensarnos. 


Marc Chalamanch
(Fotografía Marc Chalamanch, Barcelona, 2011) 

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CASTELLS, M. (2011) La sociedad red: Una visión global. Madrid: Alianza Editorial. 
MATTELART, Armand (2002) Historia de la sociedad de la información, Barcelona: Paidós